
No me interesa culpar a la vida, pues es harto más fácil. Convengamos entonces que producto de decisiones mal tomadas mis hijas se tuvieron que quedar conmigo a vivir dos meses. Dos niñas de seis y dos años a cargo de un padre que en su puta vida les atendió. Un padre proveedor (que es la peor manera de ejercer la paternidad)
¿Qué puedo decir?; que han sido los dos meses más gratificantes de mi vida, pero a la vez los más dolorosos. En el dolor se aprende dijo alguien por ahí y se me lo encuentro le abrazaré pues
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